lunes, 28 de julio de 2008

Dilema del Prisionero y Felicidad

Leyendo a Layard hace algunos días, me quedé con 2 ejemplos que él cita para graficar 2 conductas habituales del ser humano como perjudiciales para nuestra felicidad. Una es la competencia por el status, que algunos estudios hechos en monos, demostrarían que es una herencia genética de la especie humana y por tanto innata, instintiva.

La otra es el efecto acostumbramiento, a medida que accedemos a más bienes, nos acostumbramos a nuestro nivel de vida y nuestro nivel de felicidad baja, o mejor dicho, sube al principio y luego desciende para ubicarse un poco más arriba del nivel original.

Ambos efectos combinados generan un dilema del prisionero, al compararnos con otros, deseamos diferenciarnos y una forma de hacerlo es compitiendo por status (la casa mas grande, el auto más caro, el ultimo chiche tecnológico), para lo cual trabajamos más, competimos más, pero al final del camino, todos estamos peor (o no tan bien como pensábamos que estaríamos). Desde luego, todos los demás hicieron lo mismo, por lo tanto, no nos diferenciamos, somos un poco más felices por las cosas nuevas que obtuvimos, pero pagamos un alto costo (stress, deterioro de nuestras relaciones) por ello,

Layard se plantea entre la esperanza y un discurso moralista de que "deberíamos" hacer algo distinto, pero no ofrece mucho al respecto (al menos en este libro). Fui a repasar entonces mis apuntes del curso "Economía para la Alta Dirección" del MBA de la Adolfo Ibañez que dictaba Maccherone.

En uno de los primeros apuntes aparecen los ejemplos clásicos del dilema del prisionero y también el clásico ejemplo de GE y Westinghouse que encontraron una forma de resolverlo, sin coludirse explícitamente. GE hizo una oferta unilateral que representaba una pérdida mucho mayor que las ganancias que obtenía con la estrategia no cooperativa (que es la que genera el equilibrio de Nash, donde ambos pierden).

De esta forma el otro participante, Westinghouse, se daba cuenta que era creíble que GE no bajaría sus precios y por tanto también los subió, ganando ambos. Si bien GE fue forzada por el gobierno norteamericano a retirar su oferta, me pareció un buen ejemplo de cómo acciones unilaterales pueden cambiar el equilibrio y la resolución de un juego. La pregunta ahora es: ¿ Que podemos hacer nosotros en nuestra vida diaria, parecido o no, a lo que hizo GE, para salir del mal equilibrio en que nos encontramos en nuestra vida hoy? ¿Puede el gobierno hacer algo también?

Los invito a compartir opiniones sobre este punto.


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